Altas capacidades y errores de diagnóstico: los más comunes

altas capacidades y errores de diagnóstico

Vamos a dedicar esta entrada a las altas capacidades y errores de diagnóstico más comunes que se cometen. Es de suma importancia conocerlos para no caer en ellos.  Es vital encaminar de una forma correcta una vida humana y alejarla de una etiqueta que, además de no corresponder, puede ser muy nociva. A continuación los errores más comunes que se cometen. 

Altas capacidades y errores de diagnóstico

TDAH

Entre las altas capacidades y errores de diagnóstico hay que destacar esta. Muchos niños con altas capacidades están siendo mal diagnosticados como Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) por sus características de intensidad, sensibilidad, impaciencia y alta actividad motora. Lógicamente, algunos niños de Altas capacidades tienen TDAH, pero hay que tener mucho cuidado. En los criterios diagnósticos para el trastorno se especifica que es “…inconsistente con el nivel de desarrollo …”. El nivel de desarrollo del niño de altas capacidades es diferente (asincrónico) en comparación con otros niños. Los profesionales de la salud tienen que preguntarse si la falta de atención o los comportamientos de impulsividad ocurren sólo en algunas situaciones pero no en otras (por ejemplo, en la escuela, pero no en casa). Si los comportamientos problemáticos son situacionales, probablemente el niño no sufra TDAH.

Trastorno de oposicionista desafiante

La intensidad, la sensibilidad y el idealismo de los niños dotados a menudo llevan a otros a considerarlos como “de voluntad”. Las luchas de poder con los padres y los maestros son comunes. Sobre todo cuando estos niños reciben críticas, como suelen hacerlo, por algunas de las características que los hacen dotados. Por ejemplo, ¿Por qué son tan sensibles, siempre me cuestionan, tratan de hacer las cosas de una manera diferente? Altas capacidades y errores de diagnóstico son muy frecuentes asociados a este trastorno.

Trastornos del estado de ánimo

Recientemente me encontré con un padre cuyo niño muy dotado había sido diagnosticado con trastorno bipolar. Este niño intenso, cuyos padres estaban pasando por un amargo divorcio, mostró en realidad cambios de humor extremos. Si embargo, a mi modo de ver, el diagnóstico de trastorno bipolar no estaba bien. En la adolescencia, a veces antes, los niños superdotados pasan por períodos de depresión relacionados con su idealismo decepcionado.  Sus sentimientos de soledad y alienación culminan en una depresión existencial. Sin embargo, no está del todo claro que este tipo de depresión justifique un diagnóstico tan importante.

Trastorno obsesivo-compulsivo

Incluso como preescolares, los niños superdotados les encanta organizar a la gente y las cosas en marcos complejos. Por ello, se ponen muy molestos cuando otros no siguen sus reglas o no entienden su esquema. Muchos estudiantes de primer grado dotados son vistos como perfeccionistas y “mandones” porque tratan de organizar a los otros niños, ya veces incluso tratan de organizar a su familia o al maestro. A medida que crecen, siguen buscando intensamente las “reglas de la vida” y la coherencia. Su intelectualización, su sentido de urgencia, su perfeccionismo, su idealismo y su intolerancia por los errores pueden ser mal interpretados como signos de Trastorno Obsesivo-Compulsivo o Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsivo. En cierto sentido, sin embargo, la superdotación es un diagnóstico dual con el Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsivo. La razón es que se puede suponer que la intelectualización subyace a muchos de los criterios diagnósticos del DSM-IV para este trastorno.

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