altas capacidades y flexibilización

Altas Capacidades y Flexibilización: reflexiones en primera persona

Esta entrada va a ser escrita en primera persona y es una reflexión sobre Altas Capacidades y Flexibilización suscitada por una experiencia personal con mi hijo de 7 años que tiene altas capacidades. 

Altas Capacidades y Flexibilización: reflexiones en primera persona

Como he dicho, mi hijo tiene 7 años tiene Altas Capacidades. Lógicamente, trabajando con niños, ya veía indicadores, hasta que decidí pedirle a otra compañera especializada que hiciera la evaluación pertinente (evaluar a tu propio hijo puede conllevar sesgos, por muy objetivo que uno quiera ser).

Después de haber pasado también el trámite de la evaluación formal por parte del Servicio de Orientación de la Comunidad de Madrid (cuya historia da material para otro par de entradas), lo que me dieron como solución fue lo siguiente: nada.

“La solución que me dieron fue la siguiente: nada”

A pesar de haber pedido la flexibilización, la orientadora encargada de nuestro colegio nos negó cualquier ayuda institucional, y menos aún Flexibilización, apoyándose en el razonamiento de siempre: si le flexibilizamos, no lo va a aguantar emocionalmente.

Es un mito, que no comprendo, sobre todo no entiendo el porqué de repetirlo cuando todas las evidencias sobre la personalidad de mi hijo apuntan a lo contrario. Para empezar, él es lo contrario de otro mito que reza que todos los niños de Altas Capacidades son tímidos, huraños e inestables emocionalmente. Él es abierto, le encanta socializar, con sus preferencias lógicas, se lleva bien con la mayoría de la gente y tiene sus emociones muy claras, aparte de ser capaz de expresarlas abiertamente (hechos, que constan en su informe, sí, este mismo que Orientación me entregó).

Mi hijo tiene la suerte de tener una tutora muy informada, que se recicla constantemente, tiene mucho interés en cada uno de sus alumnos y sabe adaptar el nivel a cada uno. Por este lado, no me preocupa. Pero resulta que su estabilidad emocional ¡Sí me preocupa!

Últimamente me cuenta que no puede confiar a sus amigos de clase cómo se siente, ni  sus pensamientos porque no les interesa, ni sus intereses, porque no los comparten. Antes se pasaba los recreos con los chavales mayores, pero en los últimos meses ha decidido que es importante cuadrar en su grupo.

Altas Capacidades y Flexibilización: el grupo

Sus amigos mayores, no han dejado de serlo, sólo que se ha propuesto ser parte de su grupo y allí es donde surge el problema: veo que su comportamiento comienza a ser más infantil, imita a sus compañeros, intenta mostrar falta de interés hacia cosas que antes le apasionaban (pero que no cuadran).

Tenía un hijo que tenía un desarrollo de un  un niño de más edad… y ahora se está volviendo pequeño. Y entonces me pregunto: ¿por qué nadie hizo caso a sus características personales y no se contempló la Flexibilización en vez de basarnos en argumentos sacados de unos apuntes de Universidad desfasados?

¿Cuándo vamos a empezar a interesarnos más en los niños que en mantener nuestro orgullo por delante de todo?

 

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