Qué son las convulsiones febriles

Las convulsiones febriles son un tipo de convulsiones que se dan en algunos niños entre los 3 meses y los 6 años. A pesar de ser bastante frecuentes y poco peligrosas, resulta que en nuestro país no son lo suficientemente conocidas por los padres y, por tanto, su incidencia causa un miedo intenso, cosa lógica teniendo en cuenta que su manifestación es muy dura de sobrellevar para quien las esté presenciando.

Las convulsiones febriles un tipo de convulsiones provocadas por alta temperatura corporal que se dan en bebés o niños pequeños. Durante una convulsión febril el niño con frecuencia pierde la consciencia y retuerce sus extremidades de ambos lados del cuerpo. Con menor frecuencia, el niño se vuelve rígido o tiene contracciones en sólo un lado del cuerpo. convulsiones febriles

Hay tres tipos de convulsiones febriles. Las más frecuentes son las simples que suelen durar alrededor de unos 3 ó 4 minutos, pudiendo ser tan cortos como unos pocos segundos y no más largos de unos 15 minutos. Las convulsiones complejas suelen tener una duración mayor de 15 minutos (una sola convulsión o bien unas cuantas seguidas). El tercer tipo son las sintomáticas que se diferencian de las simples en que el niño suele tener un problema neurológico preexistente. También pueden tener una duración mayor de 30 minutos.

¿Son comunes las convulsiones febriles?

Uno de cada 25 niños tendría por lo menos una convulsión febril en su vida y de estos una tercera parte tendrá unas cuantas antes de los 6 años. La edad más común de aparición es entre los 6 meses y suelen desaparecer después de los 3 años. Cuanto más tarde aparezca el primer episodio, tanto menos probable es que se repita.

¿Pueden provocar daños permanentes?

A pesar de que causan mucha impresión y parecen extremadamente serias no suelen provocar daño permanente. Hasta ahora los estudios que se han dedicado a ello no se ha podido demostrar que las convulsiones febriles causan deterioro cognitivo. Incluso los niños que hayan tenido episodios de convulsiones febriles muy largos suelen recuperarse totalmente. El riesgo de daño permanente ha sido establecido en alrededor de 3% los que hace que no se pueda confirmar si la causa han sido las convulsiones febriles o cualquier otro factor que se haya dado conjuntamente (estadísticamente es un porcentaje debido al azar y no se puede establecer relación de causa-efecto).

Riesgo de padecer epilepsia

La evidencia acumulada no consigue esclarecer si el riesgo de padecer epilepsia es mayor en los niños que hayan tenido convulsiones febriles. Sin embargo, resulta que entre 13 y 19% de los niños con convulsiones no febriles habrán experimentado en su vida convulsiones febriles. A pesar de que estos estudios retrospectivos muestran que el riesgo de padecer epilepsia después de haber tenido convulsiones febriles es mayor que entre los niños que no las han padecido, son otros los factores implicados que vienen asociados, encargados de aumentar dicho riesgo consistentemente. Entre estos factores se encuentran por ejemplo una historia familiar de epilepsia o anormalidades neurológicas de inicio temprano. Estos factores son diferentes de los factores de riesgo de padecer convulsiones febriles e indican que estas convulsiones tienen diferente funcionamiento de las convulsiones epilépticas.

A pesar de que las convulsiones febriles son episodios que se dan de manera relativamente frecuente en los niños entre los 3 meses y los 6 años, y no suelen conllevar daños permanentes, en nuestro país no estamos bien preparados para afrontarlas a causa de la poca información que se nos brinda. Por ello, esta pequeña entrada recoge la información básica sobre este tema.

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