Día Europeo de la Depresión: la enfermedad que toca a miles de personas

Cada primer jueves de octubre se celebra el Día Europeo de la Depresión (DED). Con esta conmemoración se busca realizar un llamamiento sobre la necesidad de una mayor sensibilización, y de promover los recursos necesarios para poder hacer frente a la importante carga asistencial que supone esta enfermedad. 30 millones de personas padecen sus síntomas, pero la mitad de los enfermos no recibirá el tratamiento adecuado o nunca pedirá ayuda. Ahondamos en qué es y en sus causas, para llamar la atención sobre esta enfermedad en su día europeo, a la que la Organización Mundial de la Salud ya dedicó el Día Mundial de la Salud esta año. 

Día Europeo de la Depresión: ¿Qué es la depresión?

La depresión clínica es una enfermedad grave y común que afecta física y mentalmente a la persona, y que puede provocar desde deseos de alejarse de familia, amigos, trabajo y entornos hasta causar ansiedad, pérdida del sueño, del apetito, y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades. Actualmente, se trata de una de las enfermedades psíquicas más comunes. De hecho, la UE estima que una de cada cinco personas llegará a desarrollar un cuadro depresivo a lo largo de su vida. La concienciación social sobre el incremento de la carga asociada a la depresión se hace cada vez más patente, por lo que resulta fundamental disponer de una adecuada información sobre esta enfermedad. De hecho, el Día europeo de la Depresión precisamente busca eso.

¿Cuáles son sus síntomas?

La depresión no es carente de síntomas. De hecho, los más habituales son abatimiento, pérdida de interés, tristeza, falta de iniciativa y han de durar más de dos semanas para que se identifique como tal. Enumeramos a continuación los principales síntomas:

  • Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades.
  • Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Agitación o enlentecimiento psicomotores.
  • Fatiga o pérdida de energía casi cada día.
  • Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados.
  • Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión.
  • Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.

¿Por qué se produce?

La gran pregunta. Para empezar, las personas deprimidas muestran niveles muy altos de cortisol y de varios agentes químicos que actúan en el cerebro, como los neurotransmisores serotonina, dopamina y noradrenalina. Estos niveles pueden estar elevados por motivos hereditarios. Explicaciones dadas al origen familiar de la depresión son que los niños reciban una visión triste del mundo por el comportamiento de sus padres, o crecer en un ambiente que no es totalmente enriquecedor.

Respecto a la depresión que no está causada por motivos familiares, las pérdidas emocionales muy profundas pueden causar cambios bioquímicos que impulsen la depresión. Estos cambios pueden provocar la enfermedad no de una forma inmediata, sino más adelante. Otros factores pueden ser la pérdida de un trabajo, o la falta de capacidad de adaptación a determinados cambios. A pesar de que no se sabe exactamente qué provoca la depresión existen diversos factores identificados como los desequilibrios de los neurotransmisores del cerebro. Los fármacos antidepresivos pueden ayudar a solucionar este problema.

 

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