Salud Mental: “Soy como tú y me alegro de que lo sepas”

Dia-Internacional-de-la-Salud-MentalCada 10 de octubre se celebra ell Día Internacional de la Salud Mental, por lo que nos gustaría contar una pequeña historia. El lema de este año es “Soy como tú aunque aún no lo sepas” (#SoyComoTú) y nos gustaría darle voz a esta realidad. Hace un tiempo tuvimos a una mamá y a su niño para evaluación de altas capacidades y nos dejó el siguiente relato: 

Mi despacho está en un pequeño pueblo de Granada, éste un poco perdido y bastante desconocido. El típico pueblo, vamos. Tiene dos bares, el de los que se toman el carajillo por la mañana para aliviar el temblor de las manos, provocado por el alcoholismo crónico y el de las personas “decentes”, donde siempre puedes entablar una conversación interesante. Un pueblo en el que cualquier persona nueva acaba siendo tema de conversación porque el chismorreo de algo tiene que alimentarse. Cuestión, acababa casi de mudarme y uno de estos días de verano en los que no sabes dónde meterte por el calor y el trabajo te va más bien mal, tenía a mi hijo conmigo en el despacho, medio empanado, viendo dibujos animados (por eso de la conciliación de la vida laboral con la familiar, sobre todo si la familia es un binomio).

Así que, nada, mi niño ya no sabía qué hacer y me propuso que nos fuéramos a la piscina municipal, algo que yo llevaba rato procastinando, pues no me apetecía ser el foco de estas miradas que no es que vayan directas, pero por ello son más incómodas, aparte de ir de la mano de risitas y comentarios en voz baja. No sé si os he dicho, pero soy abogado, así que entre ellos tengo clientes potenciales, aparte, tengo una psoriasis tan maravillosa, que canta a distancia…., estoy acostumbrada a las miradas incómodas, pero prefiero no echárselo en cara a la gente, por si acaso.

En todo caso accedí. Fuimos y me dediqué a vaciarme la cabeza del trabajo, jugando a un jueguecillo tonto en el móvil y echarle un vistazo a mi hijo de vez en cuando, para asegurarme de que todavía no se había ahogado, ni le había saltado en la cabeza a algún otro niño, es un poco descuidado (sigo luchando con este aspecto de su carácter, de hecho todavía recuerdo aquella orientadora que me contó que mi hijo era hiperactivo y luego, cuando se lo llevé a un especialista, por el susto que me metieron en el cuerpo, resultó que era de altas capacidades…¡lo que es la formación en España!, pero esto es otro tema…). A propósito, creo que se me olvidó comentaros la edad de mi niño: tiene seis años.

En una de esas ocasiones en las que perezosamente levanté la cabeza, me llamó la atención que había una madre con un muchacho, unos cinco o seis añitos, Manolito Gafotas, flaquito, andaba con tremenda dificultad, pues sus piernecillas, no parecían soportar el peso de su cuerpo. De vez en cuando chillaba y las miradas de todos se clavaban en él. Tenía el Síndrome del maullido del gato.

El cuchicheo de las madres de al lado, me hizo sentir incómoda, pero tampoco oía de lo que hablaban. Entraron en la piscina y los chicos se apartaron de él y de su madre. Mi hijo seguía saltando, pero repentinamente uno de los chillidos le llamó la atención. Entró y se les acercó. Estuvieron jugando los tres, los dos muchachos se pasaban la pelota, las veces que el otro niño tiraba por equivocación la pelota fuera de la piscina, el mío iba a recogerla, “buceaban” juntos… Hasta que la madre consideró que se iban. Pasó por donde yo estaba y me contó que se lo habían pasado muy, muy bien con una preciosa sonrisa en la cara. Mi hijo corrió hacia mí:

 – Mamá, mamá, ¿viste mi nuevo amigo? ¡Me ha caído muy bien! ¿Sabes?, no habla, es mudito….pero la verdad es que descubrimos que debajo del agua podíamos hablar y entendernos!

En su inocencia y sin la pesada carga cultural que no permite las diferencias, los dos habían encontrado lenguaje común.

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  1. […] El año pasado se celebró este mismo día para reivindicar la igualdad, bajo el lema “Soy como tú, aunque no lo sepas”, en la que publicamos un artículo basado en la historia real de una madre, que puedes volver a leer aquí. […]

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