En qué situaciones mediar en el ámbito de una mediación familiar

en qué situaciones mediar

Saber en qué situaciones mediar en el ámbito de actuación de la mediación familiar viene determinado principalmente por dos situaciones. Ambas afectan a los procesos de separación y a las relaciones entre los miembros de la unidad familiar. Una es la separación de la pareja, sea o no casada. La otra son sus efectos, y las situaciones conflictivas entre los miembros  de la unidad familiar, sean éstas derivadas o no de la separación de los cónyuges.

En qué situaciones mediar: Campo de actuación

Se ha de precisar bien cuál es el campo de actuación de la mediación familiar. También se ha de saber en qué situaciones mediar. La mediación supone haber tomado la decisión en firme de separarse, al menos por una de las dos partes de la pareja. Supuesto lo indicado, señalamos las siguientes situaciones en las que se puede mediar:

  1. El ideal es que la mediación sea solicitada antes de comenzar el proceso jurídico, no obstante, la mediación tiene cabida en cualquier momento del citado proceso: antes, en y después de la separación, con la salvedad de que no se puede realizar la mediación si, en caso de estar el proceso jurídico en marcha, no se paraliza previamente. Nada impide en el Ordenamiento jurídico español que el proceso de negociación, normalmente previo a la interposición de la demanda, prosiga o se inicie después de comenzado el proceso.
  2. En el caso de que los cónyuges no están satisfechos con las medidas establecidas en la resolución judicial de la separación y solicitan la intervención del mediador para replantearlos y llegar acuerdos entre ellos.
  3. Cuando el propio juez considere oportuno indicar la mediación en beneficio del menor, apoyándose en el art. 158.3 del Código Civil donde se dice: «En general, las demás disposiciones que considere oportunas a fin de apartar al menos de un peligro, o de evitarles perjuicios». El peligro del menor, al que se refiere el citado artículo, puede ser de índole psicológica y provenir del enfrentamiento grave entre los progenitores, por lo que puede ser recomendable la mediación.
  4. Si una vez separados, los padres quieren retomar y reelaborar los acuerdos contenidos en el convenio regulador, lo que puede suceder en uno de los tres supuestos siguientes: 
    1. Ha cambiado alguna circunstancia de uno o de ambos cónyuges.
    2. Los acuerdos tomados ya no se ajustan a las nuevas circunstancias de los hijos.
    3. Surgen aspectos puntuales no previstos en el convenio regulador.
  5. En aquellas situaciones de conflicto que se generan por dificultades que bloquean los procesos de acuerdos entre los miembros de la unidad familiar, como son entre otros los siguientes:
    1. En el caso de que haya conflictos entre hermanos generados por responsabilidades que han de compartir o de asumir respecto a otros miembros de la unidad familiar, como suele ser el cuidado de enfermos, disminuidos psíquicos o físicos, ancianos, etc.
    2. Si los conflictos son derivados por procesos de emancipación no concluidos, como sucede con los jóvenes adultos que alargan la dependencia de los padres.
    3. Conflictos generados por motivos de herencia que enfrentan a los miembros de la familia
    4. Familias en situación de acogentes o de padres adoptivos que necesitan llegar a acuerdos con los padres o madres bioló- gicos/as o con sus familiares más directos.

Ya sabes en qué situaciones mediar si tienes un conflicto no resuelto en el seno de tu familia.

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