Tripofobia ¿Una fobia de verdad?

tripofobiaHoy hemos dado con una curiosidad, pues difícil es decir que es un trastorno, la tripofobia. Hemos decidido dedicarle una entrada en nuestro blog para poder aclarar algunas dudas que puede suscitar. El término viene de la combinación del griego trypo (puntazo, perforación o perforar agujeros) y fobia. Su definición sería tener miedo o sentirse muy disgustado por objetos con agujeros pequeños aglomerados, como los que hay en panales, hormigueros, hongos…o también pequeñas formas geométricas juntas. Arnold Wilkins y Geoff Cole son los primeros en haberla estudiado científicamente y afirman que su origen es más bien biológico y no culturalmente definido.

Tripofobia,  ¿es un trastorno mental?

El hecho de que ningún sistema de clasificación de los trastornos mentales la recoge como un trastorno aparte (ni el DSM, ni el CIE) no es argumento suficiente para negar su existencia, ni la futura posibilidad de incluirla como tal. Como es sabido la ciencia avanza, la investigación ahonda en muchas condiciones que con anterioridad no se conocían o sencillamente no les les prestaba la debida atención, y, por tanto, no podemos afirmar con certeza si algún día no se va a considerar como un trastorno aparte. Por ahora lo máximo a lo que puede aspirar es a su inclusión dentro del apartado fobia específica.

¿Es realmente una fobia?

Y nuestro argumento se basa precisamente en esto, de si es o no es candidato para ser llamada una fobia o no. Con anterioridad dedicamos una entrada a establecer las diferencias entre fobia y miedo, pero aquí vamos a repasar algunos de los criterios que un miedo tiene que cumplir para ser un trastorno y vamos a analizar si la tripofobia cumple o no con dichas características. De lo contrario, lo que nos sucede es simplemente tener miedo que experimentamos fuertemente o una sensación de disgusto profunda nada más.

Una fobia es:

  • Un temor intenso y persistente excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos.
  • En la mayoría de los casos el estímulo fóbico provoca una respuesta de ansiedad intensa
  • Quien la sufre reconoce que este miedo es excesivo o irracional, pero no consigue controlar la respuesta de ansiedad y, por tanto esto le provoca una respuesta de evitación o lo soporta acompañado de malestar profundo o mucha ansiedad.
  • Todo esto interfiere significativamente con la vida de quien la sufre en el ámbito personal, social o laboral. 

Si seguimos lo expuesto anteriormente y lo contrastamos con la definición de la tripofobia, nos damos cuenta que hablamos de que la misma es un miedo intenso o una respuesta de disgusto por los objetos con dicho patrón, pero no cumple ninguno de los criterios que convierten a un miedo en fobia. Los mismos autores, Arnold Wilkins y Geoff Cole, afirman que esta condición es más bien un disgusto profundo causado por las imágenes tripofóbicas y no necesariamente tiene que ser considerado como una fobia de verdad.

Por tanto, si las imágenes con este patrón te resultan desagradables y tiendes a apartar la vista, no sufres ningún trastorno mental, sino simplemente una reacción que le ocurre a algunas personas por determinados factores biológicos igualmente normales.

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