La mediación familiar en la pareja

mediación familiar en la parejaEl conflicto es un fenómeno consustancial a las relaciones humanas. Las familias no escapan a esta ley del conflicto humano, con sus potencialidades para el crecimiento y para la destrucción. Lo peculiar del conflicto familiar en las sociedades modernas se circunscribe principalmente en el ámbito de la pareja, aunque no se reduce a ella, afectando por lo general a la familia de procreación y a las familias de origen. La pareja, casada o no, está en el núcleo de la familia, por eso vamos a hablar de la mediación familiar en la pareja. 

La comunicación, la intimidad y la satisfacción emocional se han convertido en la razón para establecer el vínculo y el motivo principal para legitimar su continuación. Por ello, el conflicto se gesta principalmente en los espacios propios de la pareja. Es dirimido por la misma, teniendo en cuenta para su solución la satisfacción o insatisfacción de las dimensiones emocionales y afectivas. Y no tanto otros criterios externos a la mediación familiar en la pareja.

Difícil decisión

Cuando una pareja salda sus conflictos con la separación está tomando una de las decisiones más difíciles que debe afrontar. Siendo con frecuencia una experiencia dolorosa, aunque también liberadora. La separación genera, con mucha frecuencia, una fuerte carga de sufrimiento en todas las partes implicadas. Ello se vivirá como frustración, engaño, abandono, etc. En función de cómo se manejan estos sentimientos, se podrán canalizar más o menos adecuadamente o podrán incrementarse o incluso desviarse en una espiral perversa del conflicto.

Los conflictos y desacuerdos que surgen durante el proceso de ruptura de la pareja contienen tanto aspectos emocionales y afectivos, como aspectos legales y económicos. Todos ellos deben ser contemplados para una adecuada solución. Estos últimos aspectos, sobre todo en el caso de parejas con hijos, serán siempre aspectos transidos por el mundo de las relaciones y emociones y afectan a la mediación familiar en la pareja.

Mediación familiar en la pareja: primera opción

Ello explica en gran medida que el procedimiento contencioso no sea el más adecuado (y así lo confirma la experiencia) para afrontar disputas con una clara base relacional y afectiva. La cultura ganador / perdedor prima en los escenarios de los conflictos. En el caso de la separación y el divorcio, hace que el sistema legal, a través de los abogados, sea habitualmente la primera puerta de entrada para la solución. Esto consolida las diferencias entre quienes han de continuar relacionándose como padres, dejándolos en una situación de enfrentamiento prolongado, que ni el paso del tiempo mitiga.

La mediación, y también la mediación familiar en la pareja, requiere y a la vez promueve la «cultura del acuerdo». También del consenso entre las partes en conflicto, definiendo el conflicto como una dificultad a resolver por las partes. La solución adecuada al mismo está en las manos de éstas y compromete el futuro de ambas partes, que son principalmente los hijos.

Cultura del acuerdo para favorecer a sus hijos

Si la mediación familiar en la pareja funciona, puede tramitar su procedimiento de separación legal por vía consensual. Este procedimiento tiene la ventaja de que puede utilizar un mismo abogado y procurador, lo cual abarata el coste, disminuye la duración del procedimiento, elimina la figura del adversario repercutiendo de forma beneficiosa sobre ellos y sus hijos, y evitar agresividad y represalias, tan frecuentes en estas situaciones conflictivas.

La mediación familiar se entiende como un método que construye puentes entre partes en conflicto, generando capacidad de consenso. Proporciona a la familia un espacio en el que puedan tener cabida todos aquellos temas sobre los que sus miembros deben tomar decisiones, tengan o no tengan relevancia legal (custodia, visitas, régimen económico…). Integrando, así, de forma armoniosa tales decisiones y las emociones asociadas a éstas.

En los últimos años, la mediación familiar ha entrado en las agendas de las políticas sociales de muchos países. Se ha introducido como un recurso que permite a los potenciales usuarios de las misma afrontar la separación o la disolución de la pareja y la continuidad en las funciones parentales.

Texto extraído de Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

 

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *