Es un conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo antes posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo, déficits o que estén en riesgo de padecerlos. A través de un conjunto de acciones optimizadoras o compensatorias, que faciliten su adecuado desarrollo en todos los ámbitos.

Estas intervenciones que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación inter y transdisciplinar.

Para comenzar a profundizar en el ámbito de la Atención Temprana es necesario conocer ciertos conceptos básicos, como por ejemplo:

  • El desarrollo infantil es fruto de la interacción entre factores genéticos y factores ambientales.
  • Base genética: es específica de cada persona, establece unas capacidades propias de desarrollo.
  • Factores ambientales: van a modular o incluso a determinar la posibilidad de expresión o de latencia de algunas de las características genéticas.
  • Trastorno del desarrollo: debe considerarse como la desviación significativa del “curso” del desarrollo, como consecuencia de acontecimientos de salud o de relación que comprometen la evaluación biológica, psicológica y social (bio-psico-social)
  • Se consideran de riesgo biológico aquellos niños que durante el periodo pre, perio, postnatal o durante el desarrollo temprano, han estado sometidos a situaciones que podría alterar su proceso madurativo, como la prematuridad, bajo peso…
  • Los niños de riesgo psico-social son aquellos que viven en unas condiciones sociales poco favorecedoras, y que pueden alterar su proceso madurativo.

OBJETIVOS

1.- Reducir los efectos de una deficiencia o déficit sobre el conjunto global del desarrollo del niño.

2.- Optimizar, en la medida de lo posible, el curso del desarrollo del niño.

3.- Introducir los mecanismos necesarios de compensación, de eliminación de barreras y adaptación a las necesidades del niño.

4.- Evitar o reducir la aparición de efectos o déficits secundarios, o asociados, producidos por un trastorno o situación de alto riesgo.

5.- Atender y cubrir las necesidades y demandas de la familia y el entorno donde vive el niño.

6.- Considerar al niño como sujeto activo de la intervención.

NIVELES DE INTERVENCIÓN EN ATENCIÓN TEMPRANA

  • PREVENCIÓN PRIMARIA.

La prevención primaria de los trastornos en el desarrollo infantil tiene por objetivo evitar las condiciones que pueden llevar a la aparición de deficiencias o trastornos en el desarrollo infantil.

Los servicios competentes en estas acciones son, prioritariamente, los de salud, servicios sociales y educación.

  • PREVENCIÓN SECUNDARIA.

Tiene por objetivo la detección y el diagnóstico precoz de los trastornos en el desarrollo y de situaciones de riesgo.

  • Detección temprana: cuanto antes se realice esta detección, existirán mayores garantías de prevenir patologías añadidas, lograr mejoras funcionales y posibilitar un ajuste más adaptativo entre el niño y su entorno. Todo esto debido a que incidimos en una etapa en la que la plasticidad cerebral es mayor y las posibilidades terapéuticas muestran su mayor eficacia.
  • Diagnóstico precoz: ante la sospecha de un trastorno en el desarrollo infantil es fundamental plantear un diagnóstico amplio, que considere distintos ámbitos y niveles.
  • Ámbitos del diagnóstico: biológicos, psicológicos, sociales y educativos.
  • Niveles del diagnóstico: funcional, sindrómico y etiológico.
  • Funcional: constituye la información básica para comprender la problemática del niño. Es imprescindible para poder elaborar los objetivos y estrategias de intervención.
  • Sindrómico: está constituido por un conjunto de signos y síntomas que definen una entidad patológica determinada. Orienta hacia los ámbitos sobre los que debemos obtener mayor información para establecer el diagnóstico.
  • Etiológico: es el que nos informa de las causas de los trastornos o deficiencias, considerando siempre la probable multifactoriedad de los mismos.

En ocasiones no es posible realizar con certeza un diagnóstico etiológico, por lo que en todos los casos mantendremos un diagnóstico de presunción.

El seguimiento evolutivo es fundamental para poder llegar a confirmar las hipótesis diagnósticas iniciales.

COMUNICACIÓN DE LA INFORMACIÓN DIAGNÓSTICA

La información diagnóstica constituye un tema muy importante para la Atención Temprana. Informar a los padres de la posibilidad de que su hijo presente un trastorno o discapacidad, genera en ellos una significativa conmoción emocional, con ansiedad y angustia, miedos, sentimientos de rechazo y negación; iniciándose un proceso de duelo que será distinto en cada familia y para cada miembro de la misma.

Habrá que considerar las diversas variables: situación personal, familiar, de su red de relaciones, económicas…

La información diagnóstica tendrá que acomodarse a esta realidad, considerando no solo la del niño, sino también la de su familia y entorno social.

Intentar evitar informaciones contradictorias y expectativas indefinidas o injustificadas.

En realidad, con la información diagnóstica se inicia la primera transición en la familia, posiblemente la más importante, ya que de ella dependerá en gran medida la capacidad de acoger y dar respuestas adecuadas a las características y necesidades de su nuevo miembro.

  • PREVENCIÓN TERCIARIA.
  • Agrupa todas las actividades dirigidas hacia el niño y su entorno, con el objetivo de mejorar las condiciones en su desarrollo. Con ellas se deben atenuar o superar los trastornos o disfunciones en el desarrollo, prevenir trastornos secundarios y modificar los factores de riesgo en el entorno inmediato del niño.

1.- Recogida de información.

El primer contacto con la familia. Entrevista de acogida, recogida sistemática de información, información de otros profesionales…

2.- Evaluación del niño y de su entorno.

  • Observación de la conducta reactiva y espontánea ante determinadas situaciones y estímulos. Relación con los propios padres y con el profesional que realiza la evaluación.
  • Relación con los otros niños y con el educador cuando el niño está escolarizado.
  • Examen físico y evaluación neurológica y funcional del niño.
  • Pruebas estandarizadas.
  • Observación en el domicilio.
  • Exámenes complementarios, consultas especializadas.

3.- Elaboración de hipótesis diagnósticas y un plan de intervención.

Se establecerán las necesidades del niño y de la familia y los recursos existentes en la comunidad. Establecer prioridades de actuación.

Este primer plan terapéutico estará supeditado a los posibles elementos nuevos que la familia pueda aportar en la entrevista de devolución.

4.- Entrevista de devolución.

Ofrecer a los padres las posibles perspectivas de futuro y los medios terapéuticos que podemos proporcionarles desde el centro tanto a ellos como a su hijo, brindándoles nuestro acompañamiento.

INTERVENCIÓN TERAPÉUTICA

Se planificará de forma global e individual. Va dirigida al niño, a la familia, a la escuela infantil y al entorno social e institucional en general.

  • Atención al niño: el programa se realizará siempre que sea posible, con la participación de los padres o tutores, lo cual permitirá a estos descubrir sus propios recursos y a la vez reforzar la relación con su hijo.

La intervención no solo se realizará en el centro, sino también en el propio domicilio y en la escuela.

  • Atención a la familia: tiene como finalidad ayudar a los padres en la reflexión y en la adaptación a la nueva situación, facilitando que cada familia pueda adecuar sus expectativas a las posibilidades reales de la intervención. Se podrá realizar de forma individual o en grupo.
  • Atención a la escuela: en colaboración con el equipo escolar y los educadores se podrán fijar espacios en los que se revisen y discutan los objetivos pedagógicos, las estrategias de aprendizaje, y la utilización de suficientes recursos materiales o personales. También convendrá participar en el proceso de toma de decisiones sobre la modalidad de escolarización.
  • Intervención en el entorno: se diseñan estrategias para la adaptación del entorno a las necesidades de los niños a nivel físico y socio-cultural.

 

EVALUACIÓN Y DERIVACIÓN

La evaluación debe incidir sobre todos los aspectos de la intervención. Pueden considerarse 2:

  • Evaluación continuada: que permitirá ir ajustando el programa a las necesidades e introducir modificaciones.
  • Evaluación final: determina si se han cumplido los objetivos y servirá para concretar si está finalizada la intervención o si se tiene que realizar derivación.
  • Derivación: el periodo de atención de un niño en un servicio de Atención Temprana finaliza cuando se considera que por su positiva evolución no precisa de este servicio, o en el momento que por razones de edad o de competencias, debe continuarse su atención por otro equipo de profesionales.