Cinco situaciones por las que acudir a un psicólogo clínico

Pedir ayuda no es de cobardes sino de valientes, sin embargo, todavía nos cuesta mucho cuando se trata de cuidar nuestra salud mental. Las razones que nos pueden llevar a acudir al psicólogo clínico son variadas y pueden interferir seriamente con el ámbito familiar, laboral y social y a pesar de ello esperamos que se agraven hasta el punto en el cual realmente ya no podemos afrontar nuestros problemas solos. Las cinco situaciones más destacadas que deberían hacernos pensar en acudir a la consulta del psicólogo sin esperar más son:

1. Tener síntomas cuya causa los médicos no consiguen establecer

Sentir dolores en diferentes partes del cuerpo, presión en el pecho, aumento de la frecuencia cardíaca, respiración muy superficial y acelerada, sudoración… Si los médicos no encuentran lo que nos pasa, normalmente resulta que estos síntomas físicos son la consecuencia de lo que llamamos somatización de los síntomas psicológicos. Estos síntomas suelen ser indicadores de ansiedad, depresión, duelo no elaborado por un ser querido, separación emocional que no se ha podido afrontar, etc.

acudir a un psicólogo clínico

2. Tener problemas de sueño

Podemos tener problemas de conciliar el sueño, despertarnos de noche y no poder volvernos a dormir, despertarnos demasiado temprano o dormir suficientes horas pero al levantarnos sentir que no hemos descansado. Si es algo que nos pasa constantemente sería insomnio y normalmente suele ser indicativo de problemas de salud mental.

Sin embargo, también podemos tener hipersomnio, es decir, sentir que tenemos sueño constantemente, dormir demasiadas horas sin conseguir la sensación de haber descansado y necesitar siestas frecuentes durante el día. Si no hay una explicación orgánica para ello, también suele ser consecuencia de problemas de salud mental.

3. No controlar las emociones

La emociones afloran y a pesar de nuestros esfuerzos por controlarlas, acabamos expresándolas de manera desmesurada. La tristeza, el llanto, la ira, la angustia, la impotencia y a veces hasta la sensación de que nada tiene sentido y nada consigue captar nuestro interés…se apoderan de nosotros independientemente de que antes éramos capaces de afrontarlos con normalidad.

4. Estar seguro de que algo malo nos va a suceder si no llevamos a cabo determinadas acciones repetitivas que lo prevengan

Mucha gente tenemos pequeños rituales que nos dan seguridad, resquicios de una cultura plagada de supersticiones. Mientras estos rituales no interfieran con nuestra vida diaria, ni consuman mucha energía, no es necesario consultar a un psicólogo. Sin embargo, si vemos que se hacen cada vez más complejos, empiezan a consumirnos mucho tiempo, nos crea una tensión interna el no realizarlos hasta el punto en el cual tenemos que llevarlos a cabo de todas formas y creemos que previenen algo realmente catastrófico que puede sucedernos a nosotros o a alguien de nuestro círculo familiar o social, deberíamos plantearnos seriamente la posibilidad de acudir a un psicólogo clínico.

5. Vivir en soledad, sin orden, comiendo cualquier cosa y no hacer nada por relacionarse con otras personas

Si llevamos una vida así indudablemente hay algo que nos empuja a ello. Es un modo de vida autodestructivo que nos lleva a abandonarnos y no cuidarnos, ni tener el más mínimo interés en hacerlo. Indudablemente tenemos que acudir a la consulta del psicólogo para intentar recobrar el sentido de nuestra propia vida.

Todas estas situaciones son indicativas de la necesidad de acudir a un psicólogo clínico. Suelen ser la muestra de que algo nos sucede, de que nuestra salud mental se ve comprometida y que no conseguimos afrontarlos solos, pues en caso contrario hubiéramos sido capaces de resolverlos. No hay que esperar que se agraven, pues cuanto más se compliquen, tanto más larga y menos segura es la recuperación. Tampoco vale la pena sufrir innecesariamente, teniendo profesionales que se dedican precisamente a eso y pueden buscar la solución idónea.

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  1. […] elección de un psicólogo clínico bien formado es siempre un acierto. En el caso de una supuesta hiperactividad con o sin falta de […]

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